Consejos para la alergia primaveral

Aquí tienes una recopilación de recomendaciones y consejos para la alergia al polen redactados por un alérgico en base a su experiencia de toda una vida. Están revisados por familiar médico de familia para que dé el visto bueno por mencionarse al final algunas medicinas para la alergia (antihistamínicos).

Dado que esto no es un blog «de medicina y salud» iremos, como siempre, sin explicaciones largas al grano, a lo útil de ayuda. 🙂

Hay polen en el aire que respiras

El ‘aire’ que inhalas está compuesto de muchas más ‘cosas’ además de los gases atmosféricos (oxígeno, nitrógeno, etc) necesarios para la respiración. Contiene partículas de polvo, oxidos de nitrógeno que comunmente llamamos contaminación o polución…, y contiene también polen en suspensión.

El polen ‘vuela’ por el aire debido a que lo desprenden las plantas con flor por su modo de reproducirse. El viento y las patitas de los insectos lo esparcen de un lugar a otro y de una planta a otra. Es por eso que solamente en los meses del año en que cada planta florece hay niveles altos de ese tipo de polen. Y es por que esos meses de floración suelen ser en primavera por lo que es en esta época cuando más alergia al polen hay. (Ese es el motivo de que coloquialmente se hable de «alergia primaveral»; pero puedes tener alergia en cualquier otra estación del año y simplemente significaría que te dan alergia los árboles o plantas que tienen altos sus niveles de polen en ese momemento).

Puedes consultar aquí los niveles actuales de cada tipo de polen para intuir cuál te está dando alergia. Y ver en las tablas de los boletines oficiales las mediciones de granos de polen en aire en cada ciudad de la Comunidad de Madrid.

¿Qué es la alergia? ¿Por qué me pica la nariz y los ojos?

La alergia es una reacción exagerada de tu sistema inmunitario hacia algo. Se pueden tener alergias a muchas cosas: alergias a alimentos, alergias a materiales, a partículas de sustancias químicas…, y la que hoy te interesa es la alergia al polen.

Como hemos dicho el polen flota en el aire que nos rodea. Por lo tanto lo respiramos y tocamos. Por fortuna a la gran mayoría (en medicina y salud no hay «todos», «nadies», «siempres» ni «nuncas» 😉 ) no nos influye su contacto con la piel, que actúa de barrera; y es en las mucosas y el interior del cuerpo (ojos, nariz, garganta, pulmones) donde nos afecta y sufrimos sus efectos.

Los efectos son que esas zonas de nuestro cuerpo, al contacto con el agente externo, reaccionan como si de un ataque se tratase: se irritan, inflaman e intentan expulsarlo tosiendo, estornudando, moqueando, lagrimeando…

Los síntomas más habituales de la alergia son:

  • picor en los ojos y conjuntivitis (ponerse rojos por la irritación)
  • picor en la nariz y rinorrea (moquear mucho)
  • sensación de picor en la garganta (como si tuvieras algo en ella)
  • tos o estornudos (la reacción del cuerpo para expulsar el alérgeno)
  • inflamación de las fosas nasales (congestión nasal)
  • asma, inflamación en los bronquios y dificultad respiratoria («disnea»)

Consejos para la alergia al polen

Se pueden resumir en tres consejos que, si lo piensas, son de sentido común y te serán fácil de recordar razonándolos:

Niña con alergia estornudando porque no se ha tomado el antihistamínico, se ha acercado a las flores que le dan alergia y no se ha puesto mascarilla.
  1. Evitar el contacto con la sustancia alérgena (evitandola o poniendo barreras físicas).
  2. Lavar y reparar las zonas ya irritadas que ya sufrieron sus efectos.
  3. Tomar la medicina (antihistamínico) que hará que nuestro cuerpo deje de sufrir los efectos adversos de la alergia.

1. Evitar el contacto con la sustancia alérgena

  • Evitar parques o zonas donde sepas que está presente el árbol o planta que te da alergia.
  • La ‘evitación’ más extrema cuando estás fatal consiste en volver a casa y mantener las ventanas cerradas.
  • Si vas en un coche, mantén las ventanillas cerradas. El aire de fuera que entra al habitáculo pasa por un filtro* en el motor.
    *=(Concretamente ese «filtro de aire» se supone que hay que cambiarlo cada año; que nadie lo hacemos, pero para los alérgicos sería más importante todavía).
  • Para evitar el contacto con los ojos, las gafas de sol (o las gafas de ver) hacen de barrera física frente al polen.
  • Evitar que entre en las vías respiratorias usando mascarilla, que protege la nariz y la boca.

2. Lavar y reparar las zonas ya irritadas

  • Al lavar los ojos con abundante agua los limpias de cualquier partícula que estuviera adherida. No te los restriegues con el dedo; eso sólo empeora la irritación ocular.
  • Para humedecerlos si no tienes agua corriente a mano puedes usar gotas: o bien gotas oftálmicas de suero o bien colirios densos específicos («Hyabak» o «Thealoz» van muy bien).
  • Para limpiar la garganta de impurezas alérgenas bebe abundante agua fresca. Esto arrastra las partículas lavando las superficies por las que pasa, y a la vez el frescor alivia la irritación de la mucosa.
  • Chupar un caramelo te hará generar saliva que, al tragarla, va suavizando y limpiando la garganta.
  • Debido al efecto del antihistamínico te vendrá bien reparar los labios con cacao de labios o vaselina.
  • Para reparar la nariz, si a base de sonarte los mocos la tienes un poco roja o despellejada, puedes untar o algun producto específico hidratante nasal («Letibalm intranasal» va muy bien) o, con el dedo, el mismo cacao de los labios.
  • Al llegar a casa acostumbrate a lavarte bien las manos y después lavar bien los ojos aclarandolos varias veces.
  • Si ya en casa todavía te pica mucho la nariz, hacer lavados nasales con irrigador (suena raro pero es con un aplicador meter agua por una fosa de la nariz y dejarla salir por la otra) o con sprays (tipo «Rhinomer» y similares) te aliviará.
  • Una ducha con la mampara cerrada hace doble efecto: el agua al correr por tu cara te ayudará a limpiar las fosas nasales, y el vapor y humedad que se genera te son beneficiosos para abrir de nuevo las vias respiratorias.
  • Si la alergia da problemas también en casa, puedes poner en el dormitorio un purificador de aire.
  • Para cortar las rachas de estornudos cortos repetidos, «¡achís! ¡achís! ¡achís!», prueba a respirar en un vaso de leche caliente: dar un sorbo y exhalar e inhalar con la nariz dentro del vaso. (Suena a remedio ‘de la abuela’; pero se basa en que estás respirando aire sin el alérgeno y con la humedad del vaho).

3. Tomar medicina (antihistamínico)

La «histamina» es una hormona que provoca la mayoría de los síntomas de la alergia. Es necesaria porque esos mismos síntomas que buscan expulsar intrusos del cuerpo te sirven de protección ante otros muchos agentes externos del día a día; pero como la alergia es una reacción «exagerada» del sistema inmunitario ante sustancias que para otras personas no son una amenaza, necesitamos rebajar esa reacción con medicina.

El «antihistamínico» hace precisamente eso: bloquear -en parte y por un tiempo- los efectos de la histamina.

Ha de tomarse al menos una hora antes de la exposición al alérgeno. Si lo tomas cuando ya estás teniendo síntomas también vendrá bien pero al cabo de un tiempo.

Truco-consejo:

En caso de que tu antihistamínico sea de los que se deshacen en saliva, tómalo sublingual si necesitas desesperado efectos inmediatos. Su absorción así es más rápida que tragando saliva normal. Pero no lo hagas así siempre porque ese ‘cauce’ es de «absorción errática» y puedes no tener o tener menos efectos beneficiosos ese día.

Dado que la alergia afecta a un 30% de la población en España (eso es mucho), hay mucha variedad de medicinas antihistamínicas. A continuación tienes el listado de los antihistamínicos más populares ordenados por su potencia.

Antihistamínicos más populares ordenados de menor a mayor potencia

  • «Aerius» (desloratadina) – Es el más suave y que no da sueño. Es el que, en su versión jarabe, se utiliza también para niños.
    (Para los que tenéis niños…: «Aerius_jarabe es al antihistamínico, lo que el famoso Dalsy es al ibuprofeno»)
  • «Bilaxten» (bilastina) – Es menos potente que la ebastina pero da menos sueño.
  • «Ebastel» (ebastina) – Puede dar algo más de sueño y lo hay en versión ‘Flash’, de los que se deshacen en saliva.
  • «Polaramine» – Es más potente que los anteriores y se usa también para otras alergias más fuertes.
  • «Atarax» – Es el más potente y el que más sueño da. Si es posible intenta probar primero los anteriores.

Si a pesar de haber tomado el antihistamínico oral sigues sufriendo síntomas en partes del cuerpo concretas (como los ojos o la nariz), no dudes en utilizar, además, los medicamentos específicos para ellas:

  • Para los ojos, algún colirio antihistamínico: «Bilina», «Zasten», «Opatanol»… (hay que ponerselo antes de la exposición al polen; pero si tienes los ojos muy irritados y te lo echas después, te aliviará).
  • Para el picor de la nariz y rinorrea, algún antihistamínico nasal (como «Bilina»); y para descongestionarla, algún spray nebulizador de corticoide nasal (como «Nasonex» o «Avamys»)
  • Si además tienes dificutad respiratoria, tendrás que utilizar tu «Ventolín»

Recuerda que, como con cualquier medicamento, siempre es mejor tomar «lo menos posible que cumpla con quitar los efectos dañinos de tu dolencia». Si con menos cantidad o con uno menos potente ves que te va bien, no pases a un ‘escalón’ superior.

Consejos sobre antihistamínicos

  1. Consulta con tu médico qué antihistamínico es el adecuado para tu caso y en qué dosis te corresponde (aunque tu familiar o tu amigo tenga por casa medicinas que toma él y pueda dártelas).
  2. De efecto secundario todos dan algo de sueño. No te asuste; pero también tenlo en cuenta si vas a conducir un viaje largo, por ejemplo.
    (Consejo para los antihistamínicos que se toman sólo una vez al día: tomarlo al final de la tarde o por la noche).
  3. Todos los antihistamínicos resecan los labios; por lo que puedes notarlos ‘agrietados’ si el que tomas es potente -(si lo piensas, que sequen las mucosas es necesario para su efecto principal de cortar el lagrimeo y la rinorrea)-. Ten siempre a mano cacao de labios y úsalo. (El «Repavar» va muy bien). No te chupes los labios con saliva ni los remojes con agua; pues, paradójicamente, les va peor.
  4. Consulta con tu médico antes de cambiarte la medicación con información sacada de internet. Ya lo había dicho, pero lo pongo dos veces porque es el doble de importante que todo lo demás. 😉
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